Palabras de Mons. Santiago Olivera al Iniciar la Jornada  

 Nos reunimos hoy, los miembros del Consejo Diocesano de Pastoral (CDP) y el Equipo diocesano de animación pastoral (EDAP) -equipo que dentro del Consejo es el encargado de animar para que la pastoral sea una realidad y pueda vivirse en nuestras comunidades- con los Consejos parroquiales de pastoral (CPP) y los Equipos parroquiales de animación pastoral (EPAP). Vamos a ir haciendo un discernimiento para ir descubriendo juntos qué quieren nuestros pueblos y comunidades. Esto es importante, porque son medios para expresar la Comunión. Pero la clave en el sentido más hondo y profundo es el Anuncio, la Evangelización: con la Parroquia, con nuestra gente, con los que vienen, y con los que no están y tenemos que ir  al encuentro.   

 Es una alegría grande poder celebrar este día  en este  clima de fe, cordial y fraterno; poder abrir nuestros corazones para ver qué va suscitando  Dios en ellos. Para responder con fidelidad a esto que consideramos que es fruto del  Espíritu: El Trienio que comenzamos, los Grupos fraternos y el Plan para estos tres años. Está toda la Iglesia aquí, la Iglesia diocesana está aquí presente en Comunión con el Santo Padre, con el Obispo. No somos simplemente un grupo de voluntarios, sino que creemos en Jesucristo, y queremos profundizar, comunicar y compartir nuestra Fe. Esto es lo que nos diferencia de cualquier otro grupo, somos la Iglesia: El Obispo, el Pueblo de Dios, sacerdotes, consagrados… todos. Una manifestación de toda la Iglesia Diocesana de Cruz del  Eje, hecha presente en los Consejos de pastoral.

 Estamos aquí  para escuchar lo que Dios quiera decirnos, para anunciar con gozo el  Evangelio. Nunca tenemos que olvidar que este es el norte: Anunciar el Evangelio, con la vida y con la Palabra. En los tiempos que corren hay muchas palabras que no sólo no anuncian, sino que contradicen el Evangelio. Por eso más que nunca, nosotros tenemos que prepararnos, ser misioneros siempre, porque somos discípulos. El ser discípulos, nos hace misioneros. Con el entusiasmo de saber que nuestra vida es para anunciar que Dios nos ama, que Cristo nace. Es Dios con nosotros que hizo su tienda, su campamento entre nosotros y no se va: esto debe renovarnos en la esperanza.  Somos la epifanía de la Iglesia de Cruz del Eje. En este clima del  Adviento y de la espera vamos a disponernos para anunciar a Jesús para que nuestra gente en Él tenga Vida.

En este Espíritu recemos, escuchemos la oración del Papa en Aparecida:     

      Oración por la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano.

 

 Señor Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, rostro humano de Dios y rostro divino del hombre,
enciende en nuestros corazones el amor al Padre que está en el cielo y la alegría de ser cristianos.

Ven a nuestro encuentro y guía nuestros pasos para seguirte y amarte en la comunión de tu Iglesia, celebrando y viviendo el don de la Eucaristía, cargando con nuestra cruz, y urgidos por tu envío.

 Danos siempre el fuego de tu Santo Espíritu, que ilumine nuestras mentes y despierte entre nosotros el deseo de contemplarte, el amor a los hermanos, sobre todo a los afligidos, y el ardor por anunciarte al inicio de este siglo.

 Discípulos y misioneros tuyos, queremos remar mar adentro, para que nuestros pueblos tengan en Ti vida abundante, y con solidaridad construyan la fraternidad y la paz.
Señor Jesús, ¡Ven y envíanos! María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros. Amén.

 

 

  Conclusiones de Monseñor Olivera al fin de la Jornada

  Ya hemos comprendido en esta mañana que somos DON, para cada uno y para la diócesis. La diócesis somos todos nosotros: Yo, el obispo de esta  Diócesis, y todos. Por eso es una alegría encontrarnos todos, antes de fin de año.

  Quiero remarcar: ustedes saben que, como decía el P. Pedro, y figura en el texto  que  se les entregó, está el objetivo del camino que va recorrer el  Consejo de Pastoral a nivel diocesano.   Hemos renovado este camino eclesial de Comunión y Participación y  fortalecimos el  proceso pastoral con el  EDAP, el  Equipo Diocesano de Animación Pastoral,  que es un equipo para la acción  pastoral. Espero que se dé esto también dentro de cada parroquia: como manifestación de toda la realidad parroquial el Consejo Parroquial de Pastoral y, como órgano de acción, el EPAP. Se tienen que consolidar los consejos de Pastoral, como les decía en la segunda carta pastoral. Por eso decidimos encontrarnos  los CPP, porque el CPP debe ayudar al párroco a vibrar con corazón de pastor, para llegar a todos. Para buscar los medios y los caminos para llegar a todos, para hacer una comunidad abierta,  solidaria, fraterna, para ser una comunidad que celebra… Esto indudablemente lo seguirán trabajando…

  Yo los invitaría a los CPP, a modo de pedido del Obispo, como Padre, a reflexionar, a trabajar con el Documento de Aparecida, el capítulo V: “La comunidad y la comunión de los discípulos misioneros en la Iglesia”, los puntos 154 al 226.  Esto va a seguir dando el espíritu, la meta común, el lenguaje común, que nos va poniendo cada vez más en sintonía en el estilo de vivir nuestro compromiso pastoral. Es lo que tiene que recorrer el camino Diocesano. Por eso sería muy bueno, necesario, que lo conocieran y profundizaran también todos los equipos, las delegaciones, los grupos parroquiales. Aquí en la diócesis de Cruz del Eje, mucho tiempo antes aún de Aparecida, se está caminando por plasmar este espíritu, espíritu de la Comunión y el trabajo común. De hecho  en la Diócesis el PDP ya lleva más de 15 años en esta tarea.

Yo los invitaría a esto: los invitaría formalmente a que los EPAPs en las parroquias, cumplan justamente el papel que tienen que cumplir: mientras que el CPP piensa, evalúa, mira, aconseja al párroco, el EPAP sea el órgano que pone en práctica,  entusiasma, anima, da la nota de espiritualidad, busca recursos y caminos concretos para concretar lo que el CPP ha dicho.

  Comenzamos una nueva etapa, un nuevo Trienio. Ustedes saben mejor que yo que en el 2009 terminaba el  Trienio con el tema de la Biblia, el tema  de la Palabra de Dios. Nosotros lo hemos continuado en estos meses, en estos años y retomamos el Trienio, en sintonía con el PDP, con el tema de la fe, el tema de Cristo y el tema de la Iglesia.

  Decidimos dar comienzo formal a este Trienio el 26 de enero de 2011, para que sea un signo como Iglesia Diocesana. En la fecha que celebramos la Pascua de Brochero, daremos comienzo a este nuevo Trienio, que tendrá como marco el tema de la FE. Preparando la celebración de los 100 años de la Pascua de Brochero, iremos meditando durante estos tres años, la oración de Brochero, que todos, gracias a Dios, sabemos y rezamos. Recordándolo siempre como “Pastor y guía”, porque “Pastor y guía”  ha sido Brochero…, “Pastor y guía” es el Padre Brochero en este tiempo, la santidad no tiene tiempo ni espacio, sigue vigente, y su fuerza y su vida y su predicación sigue presente, sigue ayudando… Empezaremos el año próximo   meditando su “celo misionero”, en el 2012 su “predicación evangélica” y su “vida pobre y entregada” en el 2013. Este es el marco en que iremos trabajando en el PDP.

 A esto sumamos que estamos celebrando hasta el  2016 el  Bicentenario de la Patria.  También los 50 años de la creación de la Diócesis, en 2013 y en 2014 que asume el Primer Obispo.

  Esto es lo vamos entregar a  cada Parroquia como Proyecto, como Plan de Trabajo, que unifique y señale el orden.

  Por eso quiero entusiasmarlos,… para que todo el trabajo de oración, de búsqueda, impregne  toda la Diócesis. Seguramente nos iremos reuniendo las delegaciones, para seguir proyectando las Áreas, concretando el trabajo.

  Trae al inicio una breve historia que hemos recorrido, la Fundamentación, el camino hacia la Meta, con el Valor anual… y culminará con la gran Misión Diocesana en unión con la Misión Continental,  que la Iglesia nos invita a vivir, como signo nosotros seguramente haremos la Semana Bíblica para concluir el tema de la Palabra, y nos abocaremos a la Misión Diocesana. 

  El CDP, se reunirá el 18 para continuar el trabajo.

  La espiritualidad de Comunión, como  dice Aparecida y Benedicto XVI, es la grandeza de nuestra fe, es que pertenecemos a una familia, El Bautismo nos hizo Hijos de  Dios y hermanos entre nosotros; formamos una familia, nos habla el Padre y nos hace hermanos. Esta es la familia grande, la familia Diocesana y cada tanto es muy importante que hagamos esta experiencia que exige esfuerzos porque la Comunión siempre exige esfuerzos, renuncia a los propios proyectos y los propios tiempos. Trabajar por una familia unida exige voluntad, requiere actitudes, dejar algún compromiso que tenemos, implica gastos; todo para apostar a la construcción de la familia, a la amistad en la familia. Los amigos no se improvisan, los amigos se consolidan con la familiaridad, con el compartir y con el estar, con el sabernos cercanos.  

 

A continuación  Monseñor Olivera compartió con los presentes los cambios y proyectos que se llevarán a cabo próximamente